domingo, 22 de julio de 2012

Presentación del primer título de Fondo de Animal Editores

Fondo de Animal Editores en coedición con Perú Tambo Editores, para su sello Tribal, se complacen en presentar el libro "Los Duelos de una Cabeza sin Mundo" del poeta ecuatoriano Ernesto Carrión. 

El acto estará a cargo de los escritores José Carlos Yrigoyen y José Córdova, dentro de la programación de la XVII Feria Internacional del Libro de Lima.

Día: martes 24 de julio 
Lugar: sala Blanca Varela 
Hora: 20h15

A continuación un fragmento del texto que el poeta Antonio Gamoneda obsequió para este libro:

"Pienso en ti y pienso en mí: ¿quién de los dos es el pescador que no existe? Dímelo, por favor. Es ciertamente difícil existir y también es difícil no existir, sin embargo hemos de saber quiénes somos antes de que se levanten los maíces sagrados y comiencen los días en que se celebre la incongruencia de la muerte." A.G.

martes, 17 de julio de 2012

BINOCULARES: Róger Santiváñez ^ Héctor Hernández Montecinos. Poemas de: Santiváñez + Hernández



RÓGER SANTIVÁÑEZ

ROBERTS POOL
[Segunda Estación]
6

Memoria del almendro en mi jardín
Su sombra todavía me enternece si
Escribo del verano adolescente para

Qué las hojas caen sobre el pasto
Se vuelven amarillas muertas cómo
Suenan si camino sobre ellas plash

Plash & el mundo está nítido a esa
Hora perfecta vientos del desierto lau
Reles de Vice al final de la civilizada

Vía cerca del mar el insólito balneario
Brisa que alegra los flamencos a lo lejos
Hacen línea al fondo en la orilla de

La isla perfume de caballa frita
& el sol que se prende en tus pe
Zones dorados no me queda sino

        El dibujo bajo la lycra


 

HÉCTOR HERNÁNDEZ MONTECINOS

*

Sólo el muerto es feliz cuando escribe
porque es la autobiografía de
otro No la historia de una vida
sino la vida de una historia que ha
experimentado la sensación de fin

Aun siendo así el movimiento de
la mano cadavérica Autómata Es un
género La emoción Ese momento
en que la noche está silenciosa y entra
una brisa fresca que levanta la cortina
de la ventana que da al Jardín
Codificado Todo en calma Afuera
nada se oye
Hablar solo Repetir todas estas líneas
para que luego la mano continúe
Se habla en voz alta y la mano oye
Medita y siente la tentación de no
escribir

El miedo preconiza todo lo que
vive El lenguaje es el único don
heredado de los muertos No tengo
miedo a decir en voz alta que el
lenguaje es el único don heredado
de los muertos Lo he dicho Silencio
Fue
Ahora estoy escribiendo mentalmente
No quisiera moverme La cortina
ya no se agita
 
 

martes, 10 de julio de 2012

BINOCULARES: Eduardo Espina ^ Rodrigo Flores. Poemas de: Espina + Flores



EDUARDO ESPINA

Poesía nunca puede ser tú
(Cómo utilizar el Producto Poético
Interno -PPI- en bien del individuo
y del país)

Primero explicar de qué trata el poema.
Después, escribirlo. Eso puede esperar.
¿Ha de nombrar algo real mientras dice
por separado “abril es el mes más cruel”
o, mejor, “febrero es el mes más corto”?
¿Empezar apenas alguien pueda hablar
de la vida, del bidet, de ningún país de
los que todavía existen, con gente recta
o tranquila, si es que países así quedan
para quitarse los calzoncillos de viyella
de un modo sencillo al engalanar al yo?
Cualquier poema quiere aprender cómo
oír algo, dejarse rodear de tanto cuanto
alguna vez dijo, darle en cualquier caso
una oportunidad a las palabras y luego,
alegrarlas, ponerles voz para que sepan
sentirse arreciadas por los sentimientos
o inventar uno único, hacer útil a la luz,
preguntarle a la Belleza si las ideas en
gran cantidad hacen alguna diferencia
a la hora de mirar al viento desde aquí.
Se trata, pues, de resolver una vertical
situación donde la vida nunca nace sola,
de hacer resucitar al deseo sin pelos en
la lengua, pues también de eso se trata.
Al final, habrá que preguntarle a quien
lo hizo –para que también él pregunte-
qué tan feliz está todo con el resultado:
¿muy? ¿algo? ¿poco? ¿nada? ¿o tanto?

 

RODRIGO FLORES

Arenal

Acabo de ver el letrero que dice:
Se saca cascajo.
Las letras en la puerta
de la camioneta.

Las letras rojas titilan y clavan.
Y yo voy dando vueltas.
Doy vueltas a las palabras.

Se saca cascajo de mi boca,
podría decir.
Se saca cascajo
¿De dónde se saca?,
me pregunto.
La camioneta sale
de la casa.
Avanza.
Creo que sacó cascajo de la casa.
Y yo repito.
La camioneta
con letras rojas
en la portezuela
saca cascajo.
Eso hace porque eso dice.
Presente del indicativo.

Me saca de mí,
me sacó de mí el letrero,
más que nada el sonido
reiterándose.
El sonido del letrero
me sacó de mí
para escucharme decir:
se saca cascajo.
Me sacó a mí para decirme
que de cascajo en la cabeza
voy lleno,
vengo lleno
de cascajo.
Quieren sacarme el cascajo
pero yo no quiero.
Estoy bien.
No quiero que me saquen de mí.
Que mejor
venga
la camioneta.
 

lunes, 2 de julio de 2012

EN MARCO: Marosa di Giorgio. Poema de La edad anaranjada











Ayer conocí el nombre secreto de mi casa.
Era ya el atardecer, y todos paseaban, por la huerta, el jardín,
la calleja, donde las coliflores levantaban sus hermosas puntas y tazas de plata. Ya ardía alguna estrella, algún cometa y su cabello fatídico.
    
Entonces, tomé la lámpara, la más pequeña, y fui, en puntas de pie,
hasta el armario. Busqué el libro, sigilosamente, pasé hoja por hoja; hasta que, todo empezó a temblar como si estuviera por llegar la muerte, y todo se quedó inmóvil como si ya hubiese llegado.
    
Y yo la vi; no la rosa encarnada que estás imaginando, ni rosa,
ni amarilla, ni una efectista rosa negra. Sólo un pimpollo plano y claro, de pocos pétalos.
Parece de agua, una gema de mármol, parece un lirio.
Pero, Rosa es el nombre secreto de mi raza.
La tarde caía como si fuera un siglo