lunes, 2 de julio de 2012

EN MARCO: Marosa di Giorgio. Poema de La edad anaranjada











Ayer conocí el nombre secreto de mi casa.
Era ya el atardecer, y todos paseaban, por la huerta, el jardín,
la calleja, donde las coliflores levantaban sus hermosas puntas y tazas de plata. Ya ardía alguna estrella, algún cometa y su cabello fatídico.
    
Entonces, tomé la lámpara, la más pequeña, y fui, en puntas de pie,
hasta el armario. Busqué el libro, sigilosamente, pasé hoja por hoja; hasta que, todo empezó a temblar como si estuviera por llegar la muerte, y todo se quedó inmóvil como si ya hubiese llegado.
    
Y yo la vi; no la rosa encarnada que estás imaginando, ni rosa,
ni amarilla, ni una efectista rosa negra. Sólo un pimpollo plano y claro, de pocos pétalos.
Parece de agua, una gema de mármol, parece un lirio.
Pero, Rosa es el nombre secreto de mi raza.
La tarde caía como si fuera un siglo